5.11.06

¡Qué bonita es la nieve!

Finlandia está al norte... ¡Muy al norte! Y nieva... ¡Joder que si nieva! Y nadie se acordó hasta que el avión descendió para tomar pista y vimos que estaba todo blanco. Y yo como un gilipollas frotando el cristal pensando que estaba empañado. Menos mal que el piloto tiró de repertorio y en una grácil y exquisita maniobra posó el avión perfectamente sobre la nieve (os juro que la pista no tenía ni las marcas de neumático del avión anterior) mientras a mí me venían a la cabeza el aqua-planning, el nieve-planning y todos los planning habidos y por haber.

Llegados a este punto, se me ocurren dos temas:
  1. En Barajas son mariquitas. En cuanto caen cuatro gotas retrasan los vuelos por causa del mal tiempo mientras que en el norte se lo curran y hacen hasta el pino-puente para aterrizar un bicho de muchas toneladas en una pista completamente blanca.
  2. No sabía lo que era el miedo a volar hasta que vi que el avión se dirigía sin remedio hacia aquella pista inmaculada.
Y yo de manga corta (como siempre). Menos mal que el trayecto que tuvimos que hacer a la intemperie para entrar en la terminal fue muy escaso y que, como a las focas, una capa de grasa recubre mi cuerpo resguardándolo del calor y del frío.